Los Músculos Suspensores de la Laringe

La laringe es un órgano discreto capaz de realizar actos internos con precisión, pero también esta vinculada estrechamente a los músculos de la garganta en cuyo interior está suspendida. La función de estos músculos es tirar de la laringe en diversas direcciones para contribuir a la dilatación de los pliegues vocales cuando se quieren producir tonos más elevados y diferentes cualidades del sonido.

A diferencia de los músculos de la laringe misma, los músculos suspensores actúan sobre la laringe desde fuera, y constituyen su musculatura extrínseca. Si empleamos la voz de modo que interfiera la acción de estos músculos de la garganta, la laringe no podrá funcionar debidamente, y también quedará afectado el funcionamiento general de los sistemas relacionados con ella, tales como la respiración y la sustentación postural.

La laringe suspendida

Si examinamos los huesos temporales de la base del cráneo, veremos que existen dos protrusiones llamadas procesos estiloides, que se insertan hacia el interior desde los lados del cráneo y por ello no son visibles ni palpables. Inmediatamente por encima de la laringe hay un hueso en forma de herradura llamado hioides, que forma la base de la lengua. El hueso hioides está suspendido del proceso estiloides por músculos, y la laringe está suspendida del hueso hioides y de los procesos estiloides.

También está anclada al esternón, por abajo, y a la garganta por atrás, de manera que está suspendido literalmente de un andamiaje muscular al que llamamos a veces «los músculos suspensores de la laringe», que la sustentan desde diversas direcciones con juego antagónico.

Esta musculatura extrínseca constituye una parte fundamental del aparato del canto y del habla. Cuando oímos a un tenor cantar una nota aguda, estos músculos tiran desde diversas direcciones con juego antagónico para mantener la dilatación de la laringe y que esta pueda funcionar de manera óptima. El cantante bien formado es capaz de activar de manera equilibrada los músculos suspensores que sustentan la laringe, de modo que se tira de esta con juego antagónico desde varias direcciones, lo cual tiene un efecto muy marcado sobre el timbre, la resonancia y la extensión vocal. La capacidad de la laringe de funcionar debidamente, así como la capacidad de cantar con «la garganta abierta», dependen en gran medida del funcionamiento debido de estos músculos suspensores de la laringe y su relación con nuestra postura vertical.

Por el contrario, el cantante que tiende a tirar de la garganta, o que se colapsa en esa región, no será capaz de mantener abierta la garganta, y también le costará más trabajo activar el mecanismo vocal durante el canto, lo que significa que los músculos suspensores no realizarán su tarea como es debido y que la voz perderá fuerza y flexibilidad. Para que la laringe funcione como es debido, debe estar suspendida del cráneo libremente, sin alterar el equilibrio necesario de la cabeza sobre la columna, obteniendo su sustentación del sistema vertical mayor, en vez de interferir en él. La garganta se mantiene abierta y la musculatura suspensora de la laringe es capaz de activar el mecanismo vocal de manera natural. Así, la garganta está abierta y libre, y se puede poner la laringe en suspensión para la actividad atlética que supone cantar con poco esfuerzo.

Deprimir la laringe

Con el tiempo, no obstante, muchos de nosotros acabamos empleando la voz de tal modo que colapsamos la garganta y la tensamos. La musculatura de la garganta se vuelve tensa y constreñida, y la laringe se arrastra hacia abajo por el tirón de unos músculos que están recargados de manera habitual.

Como la garganta y la laringe están suspendidas de la base del cráneo, esto ejerce un tirón sobre el cráneo y la parte susperior de la columna y compromete la extensión del tronco, interfieriendo así en el sistema de sustentación vertical.

Por el contrario, cuando el tronco se alarga y la cabeza se levanta respecto de la garganta, la red de músculos que están bajo la mandíbula y la lengua se libera para estar más abierta y relajada. La laringe, que está suspendida de la cabeza, puede empezar a liberarse en su red muscular porque la cabeza y el tronco se alargan y sustentan debidamente la musculatura de la garganta, lo que permite a su vez a la laringe recuperar su suspensión adecuada dentro de su «andamiaje» muscular. Esto permite a la laringe flotar con mayor libertad en su red muscular; también permite recuperar su longitud completa y su sustentación a la columna vertebral superior y al tronco, que ya no sufren el tirón.

La garganta abierta y nuestro diseño vertical

Esta relación de la garganta con el sistema de sustentación vertical es el factor más crucial de todos los que determinan si la garganta está «abierta» o «cerrada». Si bien se puede conseguir una cierta libertad de la garganta aprendiendo a alterar la forma de la faringe, a colocar bien la voz o a elevar el velo del paladar, la garganta verdaderamente abierta es un estado que se encuentra en todos los niños pequeños y que existe de manera natural cuando no se ha interferido en el sistema de sustentación general y cuando la musculatura de la garganta está suspendida libremente del cráneo.

El mismo principio se aplica a la mandíbula, que está relacionada estrechamente con la musculatura de la garganta. La garganta forma una especie de bisagra oscilante en su articulación con el cráneo, y actúan sobre ella tres conjuntos de músculos poderosos que están diseñados para triturar y masticar los alimentos. Estos músculos suelen quedarse contraídos de manera crónica, lo que interfiere la libertad de movimientos de la mandíbula y produce tensión en la garganta.

En muchos métodos de canto se recomiendo liberar la mandíbula o soltarla a base de moverla en varios sentidos, o con ejercicos para liberar los músuculos o para abrir más la mandíbula. Pero la mandíbula evolucionó dentro del mecanismo de la garganta y de la alimentación; si los músculos de la parte inferior de la mandíbula y de la garganta se vuelven tensos, los músculos de la mandíbula se ven forzados a compensarlo a base de tensarse de manera crónica.

Por el contrario, si los músculos de la garganta son capaces de liberarse porque la cabeza está equilibrada hacia delante en el cráneo, y los músculos de la garganta, en vez de tirar del cráneo, están suspendidos libremente de él, entonces los músculos de la mandíbula ya no tendrán que contraerse y se liberarán por simpatía. En suma, la libertad de la mandíbula depende por completo de la musculatura de la garganta y de su suspensión del cráneo; tal como sucede con la garganta, la clave de la tensión en la mandíbula es el equilibrio adecuado de la cabeza y la libertad en el cuello y en el tronco, que permiten que se liberen los músculos de la garganta y del cuello y que la mandíbula se mueva con libertad respecto del cráneo.

En resumen, se suele describir a la laringe como si fuera un órgano discreto que sirve para producir sonido, pero de hecho solo funciona debidamente cuando sus músculos suspensores están activados debidamente de modo que puedan suspender y dilatar la laringe con juego antagónico durante el acto de la vocalización. La clave de estos músculos suspensores, a su vez, es el sistema de sustentación vertical, ya que la laringe está suspendida del cráneo y solo puede liberarse en su andamiaje suspensor cuando todo este sistema está organizado debidamente. A semejanza de las costillas y el diafragma, la laringe y la garganta constituyen una parte integral del sistema que nos sustenta para mantener la postura vertical en contra de la gravedad.


Toda la información necesaria para escribir este artículo, así como las imágenes referentes a la anatomía fueron extraídas del libro Your Body, Your Voice de Theodore Dimon ilustrado por G. David Brown.


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