La Voz y su Diseño Total

Las técnicas de canto aportan muchas nociones valiosas sobre el funcionamiento de la voz humana y sobre cómo mejorarlo. Pero pocas de estas técnicas se basan en un concepto positivo del funcionamiento de la voz como sistema total, de cómo se interfiere en este sistema y de cómo restaurarlo como un todo integrado. El órgano vocal está organizado de suyo para producir sonido si no interferimos en él; cuando aprendemos a usarlo bien, estamos respetando este diseño, activando y liberando su eficiencia organizativa, su belleza y su poder inherentes.

Por eso, cuando abordamos la formación vocal solo desde una serie de ejercicios pensados para hacer entrar en juego funciones específicas, no estamos reconociendo el verdadero potencial de la voz. La pedagogía vocal no es una mera cuestión de técnica, sino de coordinar el órgano vocal como sistema total, basado por encima de todo en su diseño general.

Las investigaciones científicas han aportado conocimientos valiosos sobre la voz, y no cabe duda de que seguirán aportándolos. Pero las investigaciones científicas todavía no son capaces de abordar el problema más fundamental de la producción vocal, a saber, el de cómo funciona el órgano vocal como un todo coordinado. Para dar respuesta a esta pregunta debemos acudir, más bien, a la experiencia práctica con la voz y a la obsevación de la misma como sistema total, en el que se incluye la sustentación vertical, la respiración y la musculatura suspensora de la garganta y de la laringe. Aunque el órgano vocal pueda parecer discreto a veces, en realidad depende absolutamente del sistema de sustentación vertical, como también dependen del mismo el sistema respiratorio, la suspensión y la sustentación antagónica de la laringe y las cualidades de la garganta abierta, que son tan críticas para la vocalización. En un órgano vocal colapsado o comprometido, solo podemos restaurar plenamente estos elementos cuando comprendemos las condiciones de las que depende la salud vocal, basadas en el sistema de sustentación vertical y en los factores organizativos básicos de la cabeza y del tronco.

Cuando hemos captado el diseño total de la voz, comprendemos cómo funciona realmente para producir sonido. Expresándolo de la manera más sencilla, la laringe es un vibrador al que pone en movimiento el flujo de la respiración; la mayoría de los libros sobre la voz se limitan a describir estas estructuras como base de la explicación del funcionamiento de la voz. Pero la espiración solo funciona debidamente en el contexto de la relación cabeza-tronco, y el verdadero apoyo vocal depende por completo del funcionamiento debido de este sistema cuando se controlala espiración. La laringe, por su parte, solo se cordina con la respiración de manera natural cuando está apoyada por el mecanismo suspensor en el contexto de este sistema más amplio, y la garganta depende por completo del mismo sistema. Saber cómo se coordinan entre sí estos elementos y cómo funcionan sin esfuerzo como un sistema total es la base de un verdadero entendimiento práctico de cómo funciona el sistema vocal y de su diseño maravilloso.

El estudio de la voz como sistema total abre un terreno nuevo de autoconocimiento, con repercusiones profundas sobre la salud y sobre nuestro funcionamiento. La respiración, por ejemplo, es crucial para la salud y para nuestro funcionamiento; pero muchos cantantes profesionales, e incluso muchos profesores de voz, tienen poca comprensión real del tema, son incapaces de realizar mejoras prácticas en sí mismos y suelen desarrollar hábitos francamente negativos que, con el tiempo, interfieren en su respiración y en su salud general. Esto se debe a que el estudio vocal se basa en métodos de formación que van dirigidos casi por completo al desarrollo de algunas cualidades vocales específicas; no se pone ningún freno a los hábitos dañinos, y se obtienen resultados específicos a costa del funcionamiento coordinado del sistema más amplio, del que el cantante apenas es consciente en absoluto. No obstante, entender el sistema total del que depende la respiración aporta al cantante un verdadero dominio de esta y de la producción vocal, una consciencia real de cómo interfiere en este sistema y la capacidad de restaurar las condiciones saludables de funcionamiento. Esto no solo desata todo el potencial de la voz, sino que nos abre un nuevo terreno de estudio de la consciencia y el control del cuerpo humano como instrumento maravilloso, cuya marcha correcta puede ejercer efectos beneficiosos y de largo alcance sobre nuestro funcionamiento y sobre nuestra salud.

No queremos decir con esto que con solo producir mejoras del diseño general de la voz vayamos a resolver automáticamente todos los problemas vocales. Al contrario: una técnica de canto completa habrá de incluir muchos elementos pedagógicos que no hemos cubierto. Pero ninguna técnica vocal específica puede formar la voz adecuadamente si no aborda este sistema total; sobre todo, si el estudiante se presenta con hábitos dañinos. El entendimiento de los principios fundamentales del diseño de la voz humana, basado en la coordinación de la voz como sistema total, es el fundamento necesario sobre el que debe basarse la técnica vocal específica.

Es natural suponer que, dado que los problemas vocales se producen en la garganta y se pueden abordar eficazmente en muchos casos a base de ejercicios vocales, la voz es un órgano localizado que se puede tratar, corregir y formar como si fuera un sistema discreto. Pero nos basta con intentar cantar a plena voz, o ver a un tenor operístico realizar la hazaña atlética de cantar un do de pecho, para darnos cuenta de que en la vocalización interviene todo el cuerpo. De hecho, la voz humana tal como la conocemos no podría haber evolucionado si no hubiera sido por nuestra postura vertical, ya que la habilidad de articular el habla y de producir sonidos sostenidos solo se desarrolló con la evolución de la postura erguida. En el canto intervienen casi todos los aspectos del sistema musculoesquelético humano; el canto no es una habilidad específica, sino que es resultado de un sistema total, dinámico, de juego antagónico de tensiones musculares que permiten que la respiración, los pliegues vocales y los resonadores produzcan sonidos eficientes y hermosos, con un poder emotivo y dinámico y con una sutileza de control increíbles.

La voz humana es tan esencial para nuestra existencia, tan ubicua y tan familiar, que solemos darla por supuesta, a no ser cuando nos sentamos en una sala de conciertos o en un teatro de ópera y admiramos el vituosismo de un cantante bien formado o gozamos de las emociones trascendentes que se expresan en una hermosa aria. No obstante, el papel que desempeña la voz en la vida humana es único, y su complejidad es incomparable. Hasta el ojo humano, con su diseño de complejidad tan maravillosa, no deja de ser un órgano de percepción que, como tal, tiene un uso principalmente pasivo. La voz, por el contrario, es un generador de sonido y, por tanto, posee una productividad mecánica que no tiene igual en el cuerpo humano; es un milagro increíble de control en el que interviene un juego mutuo de fuerzas mecánicas, mucho más elegante y complejo de lo que hemos sabido hasta ahora. Por todo ello, debemos llegar a apreciar y a entender la voz como una de las funciones humanas trascendentes, y educar en consecuencia nuestras voces y a nosotros mismos.


Toda la información necesaria para escribir este artículo fue extraída del libro Your Body, Your Voice de Theodore Dimon ilustrado por G. David Brown.


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