La Anatomía de la Respiración

«La respiración es el puente que conecta la vida con la conciencia, que une tu cuerpo a tus pensamientos.»

-Thich Nhat Hanh

Los pulmones, que son los responsables de recibir el aire que entra a través de nuestra nariz o boca y distribuirlo por todo nuestro cuerpo, son dos órganos de forma cónica con base cóncava. Siendo el pulmón izquierdo un poco más pequeño que el pulmón derecho para darle de esa forma espacio al corazón que se encuentra entre ellos.

Los pulmones están contenidos en el interior de las costillas y por debajo de ellos se encuentra el diafragma, un músculo con forma de domo (doble domo para ser más precisos) que separa los pulmones y el corazón de todos los demás organos internos vitales.

Lo primero que hay que entender es que, nosotros no forzamos el aire exterior a entrar a nuestro cuerpo haciendo algún procedimiento raro con la nariz, sino que somos capaces de respirar gracias a la capacidad de los pulmones de expandirse y contraerse, siguiendo el mismo principio de estos sopladores manuales para barbacoas:

Y el músculo principal a la hora de realizar ese movimiento pulmonar, el encargado de abrirle el espacio a los pulmones para que sean capaces de albergar una buena cantidad de aire, es el diafragma, aunque hay otro montón de músculos intercostales y abdominales que ayudan al diafragma en esta importante labor.

El diafragma, al igual que los pulmones, se expande y se contrae. En su posición de descanso se encuentra justo por debajo del corazón con el arco de sus dos domos bien marcado. Al momento de la inhalación, el diafragma tiende a aplanarse en un movimiento que lo jala del centro hacia abajo, descendiento unos cuantos centímetros (dependiendo de cuan profundo estemos respirando y de que tan relajados tengamos los demás músculos del adbomen) e impulsa las costillas a moverse hacia arriba y al resto de los órganos a abrir espacio hacia abajo. Cuando exhalamos, regresa nuevamente a su posición original, y este movimiento se repite cada vez que respiramos.

¿Cómo funciona la exhalación cuando emitimos sonidos con nuestra boca?

Durante la vocalización, tanto los músculos involucrados en la inhalación como los músculos involucrados en la exhalación están activos. Cuando estamos respirando sin emitir sonido alguno, la inspiración se puede entender como una proceso activo, debido a todos los musculos que involucra, mientras que la espiración se puede entender como un proceso pasivo, ya que los músculos en su mayoría simplemente se relajan y por ende se logra expulsar el aire con mucha rapidez.

A la hora de la vocalización, para evitar la rápida expulsión del aire y lograr mantener el tono, el diafragma y los músculos intercostales mantienen un perfecto equilibrio entre los movimientos requeridos para la inhalación y la exhalación, logrando así sostener el aire y produciendo un flujo de aire controlado para poder llevar a cabo la fonación de manera adecuada, regresando lentamente a su posición de reposo.

Todas la información necesaria para escribir este artículo, así como las imágenes referentes a la anatomía fueron extraídas del libro Anatomy of the Voice de Theodore Dimon ilustrado por G. David Brown.


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