El Problema del Apoyo

Aunque la laringe funciona como órgano discreto capaz de realizar movimientos precisos, también está suspendida dentro de una red más amplia de músculos que actúan sobre ella externamente y que la sustentan con juego antagónico durante el acto de la vocalización. Estos músculos extrínsecos contribuyen a dilatar los pliegues vocales, mantienen la apertura de la garganta y son fundamentales para la libertad de la mandíbula y de otras estructuras de la garganta en el canto. Junto con el aparato respiratorio y con la laringe misma, esta red sustentadora de músculos constituye uno de los sistemas claves que conforman el órgano vocal.

¿Qué es el apoyo?

Si inspiras y espiras con naturalidad y, sin modificar esta pauta de respiración normal, vocalizas en una de las espiraciones, advertirás que el sonido que se emite es gutural y sin brillo, y que se va apagando rápidamente porque hay poco aliento para mantenerlo. Este sonido parece que no tiene energía; carece de «apoyo». Cuando producimos sonido con más convicción y, por formación o por instinto, somos capaces de crear una emisión cantada verdadera, pasa algo distinto en la respiración para hacer vibrar con eficiencia los pliegues vocales y para sostener esas vibraciones, que se sienten como una mayor presión en el diafragma o en el abdomen; de aquí la idea de «apoyar» la respiración con el diafragma.

Pero ¿cómo «apoyamos» exactamente la emisión con nuestra respiración? ¿Lo hacemos a base de aumentar la presión del aliento? ¿Y este mayor apoyo procede verdaderamente del diafragma, o de otra parte?

El hecho es que ni el diafragma ni los músculos abominales pueden «apoyar» por sí mismos la voz; a pesar de la sensación de que el apoyo procede de la región abdominal, la tensión del diafragma y de los músculos abdominales sencillamente no explica lo que es el apoyo ni cómo se produce.

La tendencia a inspirar

Cuando inspiramos, el diafragma se contrae y se aplana y las costillas se elevan, abriendo un espacio para que el aire fluya hacia el interior de los pulmones; cuando espiramos, tanto el diafragma como las costillas regresan a su posición anterior, con lo que se hace salir el aire de los pulmones. Cuando cantamos, la inspiracion es igual que en la respiracion normal, pero la espiración cambia de carácter radicalmente. Cuando empezamos a vocalizar, el diafragma no se limita a liberarse hacia arriba para volver a su posición abovedada, si no que mantiene su tension de tal manera que el aire, en vez de salir con fuerza, se suelta poco a poco. Lo mismo sucede con las costillas: en vez de rebotar a su posición anterior, se mantienen abiertas y elevadas y descienden despacio para que el aire, en vez de salir a la fuerza y de una solo vez, se suelte despacio. Esta suelta lenta del aire (o espiración controlada) se combina con el cierre de los pliegues vocales, de modo que el aire que sale de los pulmones hace vibrar los pliegues y se produce sonido.

Al mantener la expansión de las costillas y la contracción del diafragma durante la vocalización no estamos aumentando la presión del aliento, sino que de hecho la reducimos. Cuando espiramos normalmente, el aire sale en seguida, produciendo contra las cuerdas vocales una fuerte bocanada de presión que no conduce al buen canto y que termina demasiado rápidamente para producir una emisión sostenida. Cuando cantamos, debemos reducir este flujo de aire de modo que incida menos aire en los pliegues vocales y que el flujo dure lo suficiente para sostener una nota cantada verdadera. Esto es exactamente lo que hacemos cuando controlamos la espiración a base de mantener la expansión de las costillas y la contracción del diafragma. En vez de dejar escapar todo el aire en seguida, regulamos la espiración de modo que el flujo de aire en realidad se reduce, además de sostenerse durante más tiempo. Esto permite que los pliegues vocales vibren de manera más eficiente que si nos limitamos a espirar de manera incontrolada al tiempo que cerramos los pliegues vocales, y así dilatamos el flujo del aire lo suficiente para producir un sonido pleno o sostenido.

Cuando espiramos normalmente, el flujo del aire es tan fuerte que las cuerdas vocales no pueden vibrar de manera eficiente ni sostener una emisión cantada. Lo mismo sucede cuando tenemos cerrados los pliegues vocales y forzamos el aliento contra ellas, con lo que se produce una emisión presionada o forzada. Para que sea posible cantar, tiene que haber un cierto grado de presión del aire que se espira; de lo contrario, no habría flujo de aire y los pliegues vocales no vibrarían en absoluto. Pero este flujo tiene que ser menor que durante la espiración normal; por eso debemos reducir el flujo del aliento controlando la espiración y manteniendo la apertura de las costillas y del diafragma.

La espiración controlada natural

¿Cómo producimos exactamente esa liberación controlada de aire?, ¿Cómo impedimos que ascienda el diafragma y desciendan las costillas?

La laringe se coordina de manera natural con la respiración en diversas actividades tales como el parto, respirar hondo y contener la respiración. Lo mismo sucede al producir emisiones sonoras. Cuando tenemos la intención de producir un sonido, se maniene la tendencia a inspirar como forma refleja de controlar la espiración. Esto nos permite no espirar todo el aire en seguida, sino regular el flujo del aire, que se coordina con el cierre de los pliegues vocales para producir una emisión sostenida. Y todo esto sucede de manera automática cuando tenemos la intención de producir un sonido, porque la laringe y la respiración están diseñadas para funcionar juntas con ese propósito, del mismo modo que están diseñadas para coordinarse automáticamente para tragar o para contener el aliento.

Los reptiles, las aves y los mamíferos llevan miles de años vocalizando; sería absurdo suponer que la producción de sonido debe requerir una manipulación y un control deliberados, a diferencia de todas las demás funciones automáticas. Si no tenemos que pensar en controlar el flujo de aire mientas hablamos, ¿por qué deberíamos pensar en ello mientras cantamos?. La realidad es que estamos diseñados para vocalizar de manera natural, del mismo modo que estamos diseñados para respirar y para tragar los alimentos.

El aparato respiratorio está diseñado para fucionar de una manera particular que le permite coordinarse perfectamente con la laringe para producir sonido. Así como inspiramos y espiramos sin pensarlo, y así como coordinamos la laringe con la respiración cuando realizamos un trabajo penoso o cuando contenemos el aliento deliberadamente, del mismo modo se controla automáticamente la espiración cuando tenemos la intención de producir sonido. Esta función se encuentra en el núcleo mismo del apoyo vocal, y, mientras no interfiramos en ella, funcionará automáticamente gracias a su diseño siempre que tengamos la intención de producir sonido o de comunicarnos.

Longitud y anchura

No obstante, suele interferir en esta función automática la tendencia casi universal a tomar aliento al disponernos a hablar, produciendo después demasiada tensión durante la espiración a base de impulsar hacia abajo las costillas y de tensarlas al hablar. Así se incrementa la presión del aire contra los pliegues vocales, que entonces deben tensarse para resistirse a la presión. Esto, a su vez, interfiere en la musculatura suspensora de la garganta, que no puede sustentar debidamente la laringe. Pero cuando el tronco está bien sustentado y los músculos de la espalda sostienen elásticamente la caja torácica, las costillas pueden mantener su apertura durante la espiración, la laringe está sustentada por los músculos suspensores y la respiración y la acción vibratoria de la laringe pueden sincronizarse perfectamente durante el acto de la vocalización.

La clave de la espiración controlada y de la emisión apoyada de manera natural es la sustentación expansiva de todo el sistema vertical. La acción de las costillas y del diafragma durante la respiración son los componentes específicos que entran en juego automáticamente durante la vocalización. Pero como el aparato respirador forma parte de nuestro sistema de sustentación vertical, estas funciones específicas solo pueden funcionar con resultados óptimos cuando todo el sistema de sustentación sostiene expansivamente el tronco y la caja torácica. El alargamiento y ensanchamiento del tronco son los elementos claves que se requieren para mantener la sustentación de la caja torácica durante la espiración, y así se mantienen coordinados como un todo los componentes suspensores y de respiración.

El apoyo: ficción y realidad

Aunque, cuando se dan las condiciones adecuadas, el apoyo se produce de manera muy natural y sin esfuerzos, al interferir nosotros en esta sustentación expansiva del tronco, debemos compensar esta sustentación elástica tensando el abdomen, elevando las costillas o apoyando el diafragma, de donde procede precisamente la idea de apoyar la respiración.

Si el sistema de sustentación general está funcionando bien, no es preciso nungún esfuerzo ni control específico para apoyar la voz; el apoyo se producirá automáticamente a consecuencia de la acción coordinada de todo el sistema muscular. El apoyo no es siquiera una cuestión de respiración, sino de coordinación corporal. De hecho, cuando la vocalización se produce de manera eficiente, no hay sensación de tener que emplear el aliento para hacer vibrar los pliegues vocales, que más bien parece que produzcan sonido por sí mismos; la acción total expansiva y antagónica del tronco y de las costillas se coordina con el cierre de la laringe para producir un sonido poderoso, completamente libre de esfuerzos. Y esta acción eficiente de todo el sistema, que es el verdadero apoyo vocal, se produce como actividad refleja completamente natural cuando está coordinado como es debido el sistema muscular.

Pero tal proceso no está exento de fuerza. Aunque el verdadero apoyo no proceda de aplicar esfuerzo para controlar el flujo del aire, sino de controlar la espiración de manera natural, cuando el sistema está bien coordinado existe una sensación palpable de fuerza y energía atlética en el tronco. El apoyo bien entendido, no debe provenir de un esfuerzo muscular, sino de la acción antagónica de los músculos de la espalda y del tronco, que participan durante el acto vocal en un todo poderoso y elástico.

La respiración y la laringe

En la pedagogía vocal es bien sabido que una voz bien colocada es una voz bien apoyada. Esto se debe a que, cuando la voz está bien colocada, el flujo del aliento tiende a reducirse a un mínimo, produciendo una vibración eficiente de los pliegues vocales. Esta coordinación ideal de la presión del aliento y el vibrador, llamada hookup, se consigue cuando hay un mínimo de presión del aliento y un cierrre eficiente de los pliegues vocales. A diferencia de un sonido empujado o presionado, en el que se fuerza al aliento a salir y la laringe se constriñe contra la fuerza del aire, este tipo de producción vocal, llamada «fonación fluida», constituye una forma de producción de sonido mucho más hermosa y agradable.

El verdadero apoyo es un estado coordinado en el que la garganta y la caja torácica funcionan en un todo unificado y coordinado. En esta situación, la respiración no «apoya» a la laringe, y la laringe, a su vez, no está segregada de la respiración por estarse conteniendo el aliento. Las dos trabajan juntas, coordinándose en un acto total en el que ninguno de los dos elementos es dominante ni independiente; es lo que yo llamaría la verdadera fonación fluida. En este sentido, el apoyo no es en absoluto una cuestión de respiración sino de coordinadión corporal total; de hecho, cuando funcionan debidamente, no hay sensación de apoyo de la respiración, y hay poca conciencia de estar respirando siquiera; el juego total expansivo y antagónico de las costillas, la espalda y el tronco apoya tanto la respiración como la garganta, produciéndose un sonido poderoso y completamente libre de esfuerzo.

Esta acción coordinada de todo el sistema, que constituye el apoyo vocal verdadero, se produce como actividad refleja completamente natural cuando todo el sistema está coordinado debidamente. Como todas las partes del sistema vocal están relacionadas entre sí, la atención prestada a una parte del sistema afectará indirectamente a otro sistema. Pero como cada uno de estos sistemas solo funciona dentro de un todo unificado, no es posible coordinar ni formar debidamente la voz sin prestar atención simultáneamente a ambos sistemas, y más concretamente al sistema de sustentación vertical del que dependen los dos.

El papel del apoyo abdominal

A todos nos resulta familiar el concepto de que apoyamos la respiración desde el diafragma o el abdomen; de hecho, esto es tan básico que casi todos lo hemos oído decir. Pero, ¿de dónde sale esta idea? y, ¿porqué se ha vuelto tan popular, si es inexacta?

Si haces una inspiración honda, con la que se contrae el diafragma, observarás que así se empuja hacia abajo el contenido abdominal y se fuerza al vientre a hincharse. A la inversa, si contraes los músculos abdominales, esto empuja hacia arriba el contenido del abdomen y contribuye a elevar el diafragma. Así pues, se puede decir que, en cierto modo, los músculos abdominales constituyen una pareja que ejerce un juego antagónico: la acción del diafragma hace entrar el aire; contraer los músculos abdominales ayuda a elevar el diafragma y contribuye a la expulsión del aire.

En la observación de este efecto se ha basado en gran medida la opinión generalizada de que los músculos abdominales controlan el diafragma y, por tanto, «apoyan» la respiración. Muchos profesores aducen que, cuando inspiramos, debemos relajar el abdomen para que pueda descender plenamente el diafragma. Para producir el sonido debe suceder lo contrario: debemos tener en el abdomen un cierto grado de tensión para controlar y apoyar el flujo de salida del aire requerido para cantar. Así, muchos consideran que la tensión en esta región es el factor principal responsable del apoyo vocal.

Pero la producción vocal no requiere que el flujo del aire se aumente, sino que se reduzca, y esto solo lo pueden ejecutar los músuculos de la inspiración, no los músculos abdominales, que solo pueden servir para acelerar la salida del aire. Entonces, ¿de qué manera contribuyen en realidad los músculos abdominales en la producción del sonido? Durante la vocalización, los músculos intercostales y el diafragma mantienen la emisión y regresan lentamente a su estado de reposo con el fin de prolongar el flujo de salida del aire. La acción del diafragma también se opone al descenso de las costillas, contraponiéndose a la tendencia a espirar a base de mantener la expansión de las costillas para contribuir a «apoyar» la respiración. La función de los músculos abdominales durante la vocalización es asistir a esta acción del diafragma y de las costillas, y la asisten de varios modos.

En primer lugar, cuando el abdomen está relajado, el diafragma tiende a aplanarse. Esto obstaculiza su acción, pues para contraerse debidamente debe tener forma de cúpula. El abdomen, al aportar una base firme contra la que puede contraerse el diafragma, lo «tonifica», lo que contribuye a las cualidades emocionales y a la riqueza de matices de los fraseos en el canto. En segundo lugar, cuando el abdomen está relajado, las costillas no se pueden contraer de manera eficaz; el tono de los músuculos abdominales contribuye a aportar una base estable contra la que pueden contraerse las costillas. En tercer lugar, si el abdomen se hunde cuando espiramos, se ejerce un fuerza colapsante sobre la caja torácica, que pierde así el apoyo necesario para mantener la apertura durante la espiración controlada. El tono de los músculos abdominales contribuye a mantener el apoyo de la caja torácica y se opone a la contracción del diafragma, aportando una parte del apoyo antagónico requerido para la espiración controlada.

Por tanto, los músculos abdominales actúan sobre la caja torácica y el diafragma, manteniendo la tensión de la cavidad abdominal en simpatía con el juego de las costillas y del diafragma. Pero este juego forma parte de la sustentación general del tronco y del juego antagónico de los músculos que intervienen en el control de la espiración. Como la actividad abdominal es el aspecto más evidente de la acción muscular que entra en juego para producir el sonido, los cantantes tienden a fijarse en esta región como punto focal del apoyo vocal, cuando en realidad el juego de los músculos abdominales no es más que una parte de una actividad muscular mucho más global; y, como estos músculos entran en acción automáticamente, se puede contar con que se regulen por sí mismos cuando el sistema general está funcionando bien. Por este motivo, no es ni necesario ni recomendable controlar directamente los músculos abdominales ni intentar reforzarlos por medio del ejercicio, ya que están diseñados de suyo para funcionar automáticamente en el contexto de este sistema general.

La espiración controlada

Durante el canto sucede algo muy concreto en el aparato respirador, y aun demostrando la falacia que se encierra tras el viejo concepto del apoyo, no conseguimos explicar qué es este algo ni cómo conseguirlo. El verdadero apoyo es un combinación de la tendencia a inspirar, mantenido por juego antagónico contra las fuerzas espiratorias, que actúa de manera refleja en forma de una espiración controlada y que tiene lugar en el contexto de la red general de sustentación del tronco y de las costillas.

Uno de los elementos prácticos claves que debemos entender acerca de este proceso es para qué sirve la espiración controlada. Al controlar la espiración se invierte la tendencia a contener la respiración, aumente la flexibilidad de las costillas y del diafragma y se mejora la respiración; por estos motivos, es beneficiosa para la salud y el funcionamiento generales. Pero, en virtud de ser una coordinación preexistente de la laringe con el flujo del aliento, cumple un propósito más importante todavía; aporta la base para aprender a producir un apoyo coordinado y libre de esfuerzos para la vocalización. Así pues, no solo es importante ser capaces de realizar una espiración controlada, sino también comprender exactamente para qué sirve. Del mismo modo que cuando gritamos o cuando contenemos la respiración alcanzamos unos tipos determinados de conexión entre el diafragma, las costillas y la laringe, lo mismo sucede con la vocalización; la espiración controlada representa una conexión especial entre la laringe y la respiración que constituye la verdadera base de la vocalización apoyada.

En resumen, el apoyo se produce como resultado de tendencias a la inspiración que contrarrestan las fuerzas espiratorias. Estas fuerzas antagónicas se equilibran automáticamente siempre que tenemos la intención de producir sonido o de comunicarnos. Cuando vocalizamos, la tendencia es a acortarnos y a colapsarnos; por ello, es necesario asegurarnos de que todo el sistema muscular esté bien coordinado para que la caja torácica esté apoyada debidamente. Este apoyo total hace posible producir una espiración controlada sostenida y libre de esfuerzos que es la base del apoyo vocal natural.


Toda la información necesaria para escribir este artículo, así como las imágenes referentes a la anatomía fueron extraídas del libro Your Body, Your Voice de Theodore Dimon ilustrado por G. David Brown.


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