El Principio Organizador de la Voz

La voz humana, aunque muchas veces la demos por sentado, es una de las maravillas más increíbles de la naturaleza. El simple hecho de hablar requiere de la coordinación de muchísimos músculos y estructuras bastante sensibles y complejas que operan en perfecta armonía y hacen posible el milagro de la fonación.

Pero, ¿cómo funciona realmente la voz? y, ¿cómo la desarrollamos hasta sus máximas posibilidades?

Cada una de las partes del órgano vocal se puede entrenar y mejorar, pero cada una de esas partes funciona dentro de un sistema más amplio que suele interferir. La única manera en la que podemos restaurar la funciones de nuestro órgano vocal es identificando este amplio sistema y entendiendo su funcionamiento de manera práctica.

La producción del sonido

La voz está compuesta por tres elementos básicos: la laringe (donde se encuentran ubicados los pliegues vocales), la respiración (proporciona el aire que hace vibrar a los pliegues vocales) y las cavidades resonadoras (ubicadas en la garganta y la boca). Los pliegues vocales cambian de tamaño y longitud para poder producir diferentes tonos; y los músculos de la lengua, los labios y el velo del paladar hacen posible la producción de diferentes vocales y consonantes.

La voz natural

En la gran mayoría de los bebés (quienes producen diversos tipos de sonidos de manera plenamente instintiva) y los niños, la producción sonora es un acto maravillosamente libre de esfuerzos, que se realiza de manera natural y automática; como si les surgieran mágicamente de la garganta, con una sensación de facilidad y vitalidad que resulta dificil de comprender. Los niños no suelen forzar casi nunca la garganta y son capaces de producir los sonidos mas penetrantes con poco esfuerzo aparente y a un nivel casi completamente automático e involuntario.

A pesar de todo ello, para muchos adultos hablar y cantar plantean un desafío muy distinto. Hablar durante largo rato cansa y parece que la producción de sonidos requiriera un esfuerzo laborioso y una tensión. Algunos adultos emplean su voz de manera francamente caótica y debilitadora, y los intentos para relajarse no alivian gran cosa la situación.

¿A qué se debe esta abismal diferencia entre la vocalización poderosa y libre de esfuerzos del niño y la voz constreñida y forzada del adulto?

Lo que diferencia entre sí a los dos intrumentos no es la fisiología sino la función. La voz de canto, más que una estructura órganica, es una relación dinámica de partes que se activan o se ponen en juego como un sistema coordinado. El empleo de la voz de una manera coordinada no es una mera cuestión de habilidad; para generar sonidos hermosos y sostenidos, el cantante debe ser capaz de activar varias funciones al mismo tiempo, coordinando estos elementos en un todo unificado.

La pauta cabeza-tronco

Existen dos elementos del sistema muscular que son esenciales para comprender plenamente el instrumento vocal y su diseño inherente. El primer elemento es el papel primario de la cabeza y el tronco en la organización del sistema musculoesquelético en general, y de la voz en particular.

En los seres humanos adultos, se modifica drásticamente la disposición horizontal de nuestros antepasados cuadrúpedos, porque el tronco de eleva de tal modo que la columna vertebral está dispuesta en vertical, con la cabeza encima. Este sistema de sustentación vertical es la estructura de apoyo alrededor de la cuál están organizados todos los sistemas vocales, incluida la garganta, que está suspendida en el cráneo, y el mecanismo de respiración, cuya flexibilidad depende de la sustentación vertical del tronco.

El segundo elemento es el principio de la acción antagónica. Para sustentar la postura vertical, los músculos deben actuar sobre diversas partes del esqueleto para que este no se combe y para sustentarlo en su totalidad. Pero si estos músculos se limitan a tirar del esqueleto, entonces el cuerpo, en vez de alargarse contra la gravedad, se acortaría y se hundiría. Para contrarestar el tirón de los músculos, la cabeza y la columna vertebral deben hacer de contrapesos y de separadores que mantienen la longitud de los músculos aún mientras los músculos actúan sobre esas partes. Paradojicamente, esta disposición garantiza que los músculos, en vez de acortar el cuerpo, tengan el efecto de producir una longitud mayor.

Cuando este sistema funciona debidamente, los músculos en realidad se alargan entre los segmentos óseos del cuerpo, lo que tiene el efecto de crear una estructura hermosamente suspendida, en la que los músculos y los huesos actúan juntos para producir una sensación libre de esfuerzos sobre el suelo. Los músculos que actúan en oposición mantienen una pauta corporal total, en la que el cuerpo funciona como un todo para producir movimiento en el espacio, y los músculos y los huesos funcionan de manera antagónica de modo que este sistema se sustenta sin esfuerzo.

Este sistema de sustentación antagónica es el mecanismo que activa el instrumento vocal de modo que sus diversas partes se sustentan sin esfuerzo. Los movimientos de la respiración, por ejemplo, son automáticos en gran medida, y no están organizados en virtud de un control voluntario concreto, sino dentro del contexto de esta pauta organizativa mas amplia. Lo mismo sucede con la capacidad de mover y controlar la laringe, que está organizada por el sistema muscular a un nivel principalmente automático. Todo ello (la respiración, la sustentación de la laringe en la garganta, la flexibilidad y la apertura de la garganta como espacio resonador, el empleo de la laringe para producir diversos registros vocales) funciona dentro de este sistema más amplio, y no se puede entender si no es en el contexto de este sistema.

Estas pautas de movimiento más amplias son fundamentales para la vocalización, y explican la gran eficiencia de funcionamiento del sistema vocal del niño. Gracias a que el cuerpo en su conjunto funciona con sustentación expansiva y con músculos que se alargan antagonísticamente, la caja torácica no esta constreñida en absoluto y se coordina perfectamente con la laringe para producir sonido, mientras que la laringe está sustentada por su musculatura extrínseca de tal manera que la garganta está perfectamente abierta. Y todas estas partes están conectadas con el sistema de sustentación mayor que funciona como una pauta corporal total, cuyas partes diversas actúan de manera antagónica para sustentar y coordinar sin esfuerzo estos elementos.

La voz y nuestro diseño humano

Siendo la única especie plenamente vertical, hemos desarrollado un control motor notablemente preciso sobre la voz, que no podría haber evolucionado hasta convertirse en el órgano maravilloso que es si no hubiera sido por la postura vertical. Cuando la voz funciona bien, la respiración es natural y sin obstáculos, la laringe está sustentada perfectamente por los músculos de la garganta, y la respiración y la laringe se coordinan eficazmente para producir sonido sin esfuerzo. La voz funciona tal como está diseñada para funcionar, con un mínimo de esfuerzo y de tensión, de manera completamente natural y automática.

Pero nuestra postura vertical es mucho más inestable que la de los cuadrúpedos, y el proceso de adquisición del control voluntario de la voz empieza a ejercer un efecto dañino sobre el sistema. Intentamos corregir el problema concreto con la esperanza de mejorar el funcionamiento general del órgano vocal; en realidad, cada una de las partes de la voz funciona en el contexto de un sistema vertical mayor que debe funcionar como un todo para sustentar antagónicamente los sistemas vocales. Cuando sucede así, la laringe y la garganta están suspendidas perfectamente dentro de esta musculatura mayor, las costillas y el tronco están sustentadas para proporcionar una respiración correcta, y la laringe, las costillas y el diafragma se coordinan eficazmente para producir el sonido de una manera maravillosamente eficiente.

La clave de la voz humana

La voz humana es un instrumento maravilloso, pero en la vida moderna se encuentran cada vez menos casos en los que este instrumento funcione a la perfección; en nuestros tiempos es rarísima una voz plenamente funcional, completamente activada dentro del diseño magnífico de la máquina humana. Un instrumento así, intacto y sin defectos, es enérgico y potente, y al mismo tiempo funciona sin esfuerzo, basandose en el principio de acción antagónica que se encuentra en todo la naturaleza y que actúa en los seres humanos sobre la base de nuestro diseño vertical singular.

Muchos de los conceptos esenciales del estudio vocal tradicional son fundamentales para el desarrollo pleno de la voz del cantante. Pero cada una de las funciones específicas de la voz está relacionada directamente con el diseño general de la misma, y solo se puede entender plenamente dentro de este contexto; el conocimiento de este sistema es la clave imprescindible que ha faltado en el estudio de la voz como fundamento de cualquier elemento concreto que se enseña.


Toda la información necesaria para escribir este artículo fue extraída del libro Your Body, Your Voice de Theodore Dimon ilustrado por G. David Brown.


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